EL AMOR NO ES UNA JAULA

 EL MAL QUERER


Al salir de casa del abuelo, el comisario arrancó el coche y empezó a conducir sin rumbo, dejándose llevar solamente por las olas de sus pensamientos: Eloy, el mensaje en la botella, la entrevista a los periódicos, el silencio de la abuela, el diario de Alberto, Toledo, la tolerancia, la leyenda del pozo amargo, otra vez un pozo, las palabras de la profesora, un jesuita experto en ciencias esotéricas, el amor, el buen amor, el amor loco, los amores que se apagan con el tiempo.. Joder si echaba de menos amar a alguien, abrazar, besar, vivir un amor que supiese llenar el vacío de su alma, de su vida, disfrutar de las pequeñeces de despertarse por la mañana, abrir los ojos, y descubrir que no estás solo, y percibes su olor, su calor, su cuerpo, su respiración, la tranquilidad del momento que te envuelve, y el resto ya no existe. Pensó en el pasado, en aquel amor enfermizo, en su mirada, en el “amor loco”, en el infierno y la clausura de aquellos celos, porque hay gente que baja al infierno por amor..


Se habían querido, la había querido, pero no aguantó la jaula en la que lo había encerrado, y la dejó, porque el “amor bueno” es que el que te hace sentir libre, y que te ama sin disfrazarte, sin bendarte los ojos.

La tormenta de recuerdos que había azotado la mente del comisario, se sosegó y como si nadie hubiera conducido, el coche se paró, y él bajó para encontrar consuelo en un café. La puerta se abrió y lo embistió una mezcla de olores, y voces confusas, mientras una canción sonaba:


-Hola, jefe ¿Qué tal?” ¿Qué le pongo?-

- Hola, Jorge. Un café solo, gracias-

- Permita que le diga que hoy no tiene muy buena pinta, ¿se está haciendo difícil la investigación?-

-Uff, ¡menudo lío, Jorge!, ¡menudo lío! Cada día descubrimos algo nuevo, y nos parece estar en un callejón sin salida. Pero, bueno...Oye, pero ¿quién es esta muchacha que canta?-

¿Cómo quién es? Es Rosalía, es que salió en todos los periódicos. Estos jóvenes están esperando..”

Jorge no tuvo tiempo de terminar la frase que empezó la entrevista entre aplausos y gritos de jubilo.

En aquel instante el comisario se dio cuenta que pertenecía a otra generación, y al no enterarse de lo que decía la cantante, no dejó ni un rato de preguntar a Jorge:

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El comisario sacó su libreta y se apuntó el título de la obra que habría buscado en la biblioteca: “Flamenca”.

Bueno, Jorge..me voy para casa. Pero ¿qué es esto de Italia?

Ah, sí. Ha venido hoy un hombre muy raro. Lo vi una vez aquí con aquella profesora..Creo que es un jesuita. No sé, me habló de una conferencia sobre no sé qué...Me dejó unos folletos

El comisario se despidió, cogió uno y pensó: “¡Qué extraña casualidad!”.

Se dio cuenta que había una dirección de correo, no pudo esperar, empezó a escribir, le dio a enviar, guardó el móvil en el bolsillo de su abrigo y se fue para casa.


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